El país está experimentando un boom turístico sin igual que lo ha convertido, en los últimos 10 años, en un destino indispensable en la lista de viajes para hacer al menos una vez en la vida.
La primera parada del viaje será Tokio, la capital del país, que cuenta con 14 millones de habitantes, y algunos de los lugares más importantes de Japón como el santuario Shinto Meiji, el Palacio Imperial con sus espectaculares jardines, y grandes museos como el Museo Nacional de Tokio o el Museo Edo-Tokyo. Una de las paradas tendrá lugar en Yanaka, barrio que conserva la esencia del viejo Edo, con callejuelas donde el tiempo parece haberse detenido; uno de los restaurantes para comer de buena calidad sería TAYORI , con una comida asiática exquisita.
También en el distrito de Ueno, conocido por su zoológico homónimo, el más antiguo de Japón, sus pandas gigantes y el parque con su santuario. Allí puedes alojarte en NOHGA HOTEL UENO TOKYO, con unas vistas estupendas y de cuatro estrellas.
Los viajeros visitarán Odaiba, la isla artificial que simboliza el Tokio del mañana, y el distrito de Ginza, un escaparate del lujo y la sofisticación para conocer lo mejor de la gastronomía y las tiendas de marcas de lujo de Japón, vivirán una experiencia única: asistir al entrenamiento de luchadores de sumo, ritual que combina fuerza y tradición en un silencio casi ceremonial. Después, los barrios de Harajuku y Shibuya sumergirán al visitante en la estética pop y la moda irreverente, con el famoso cruce peatonal como icono de la modernidad.
Ellos llegarán a la pequeña ciudad de Nikko, allí podrán hospedarse en una cabaña al aire libre para vivir la naturaleza, llamado おやど湯の季 donde la naturaleza y la espiritualidad se entrelazan. El lago Chuzenji refleja montañas que parecen pintadas con acuarela; Yumoto Onsen invita a descubrir la tradición termal japonesa; la cascada Kegon se precipita con fuerza hipnótica, y el abismo de Kanmangafuchi, con sus estatuas de piedra, evoca un silencio sagrado.
El entorno de Nikko y sus montañas sagradas permite conocer de cerca la adoración sintoísta y budista, desde al menos el siglo VIII. Sus santuarios y templos están declarados Patrimonio Mundial por la Unesco, y el parque nacional circundante es un lugar que visitan excursionistas de todos los niveles.
Desde Nikko se viajará hasta Matsumoto, en el corazón de los Alpes japoneses, al norte del país. De la ciudad, lo que más llama la atención es el castillo de Matsumoto, construido en el siglo XVI. También sus baños termales históricos donde se bañaban los samuráis, el Museo de Arte de la ciudad y la Escuela Kaichi, un clásico centro de educación primaria de Japón. Una vez realizado los baños termales se puede disfrutar de una comida en KAMON JIGOYA, especializados en sopas de noodles. Desde Matsumoto, el pueblo de postal Narai-juku transporta al Japón feudal, con sus casas de madera y una atmósfera nostálgica, mientras que Kamikochi, el santuario natural en los Alpes japoneses, ofrece un paisaje de montaña idílico. El viaje continúa por otra de las zonas rurales más visitadas y mejor conservadas, Shirakawa-go.
(Diana López Rodríguez)







